El departamento de Las Heras volvió a ocupar un lugar central en el deporte provincial al recibir la 9ª etapa de la Vuelta Ciclista de Mendoza, una de las competencias más exigentes y prestigiosas del calendario ciclístico, que este año celebra su 50° aniversario.
El recorrido unió la villa de Uspallata con el Cristo Redentor, a través de un trazado emblemático en alta montaña de 92,5 kilómetros. Los ciclistas afrontaron el desafío de ascender hasta casi 3.834 metros sobre el nivel del mar, en una jornada que puso a prueba resistencia, estrategia y fortaleza física.
La denominada “etapa reina”, considerada la más exigente del giro, ofreció un espectáculo deportivo de alto nivel y consolidó a la montaña lasherina como uno de los escenarios más imponentes del ciclismo argentino.
El chileno José Autran (SEP San Juan) se quedó con la victoria tras completar el recorrido en 2h 50’08”, con llegada en el Monumento al Cristo Redentor. Su desempeño marcó un ritmo sostenido desde la largada en Uspallata hasta la cima del ascenso.
Equipos y corredores de distintos puntos de Argentina, Chile y Bolivia participaron de esta instancia clave, que resaltó no solo el talento deportivo sino también la riqueza paisajística y la identidad de nuestro departamento.
Además, en el marco del 50° aniversario de la competencia, Las Heras entregó un reconocimiento especial a los ganadores de la 9ª etapa. El premio consistió en una estatuilla del Cristo Redentor, símbolo de paz, hermandad y uno de los íconos más representativos de la geografía y la historia lasherina.
El intendente Francisco Lo Presti destacó la importancia de que el departamento forme parte de esta edición histórica: “En los 50 años de la Vuelta Ciclista de Mendoza, Las Heras tuvo el honor de recibir la etapa reina y de homenajear a los ganadores con una estatuilla del Cristo Redentor, nuestro máximo símbolo. Este tipo de eventos proyecta nuestra montaña al país y al mundo, y fortalece el turismo, el deporte y la identidad de nuestra gente trabajadora”.
Este penúltimo tramo confirmó el carácter y la jerarquía de esta edición de la Vuelta, y posicionó a Las Heras como un epicentro deportivo de relevancia nacional e internacional.


